Wednesday, December 21, 2011

Cuento de Navidad

                                   

                                         
¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra Paz a los
                      hombres de buena voluntad!
                                         (Lucas 2,14)


El hermoso Cuento de Navidad que a continuación publicamos llegó a nuestras manos a través de una persona conocida quien hacía una peregrinación a Tierra Santa.
Vía Jericó, se encontró en un autobús un ejemplar abandonado del diario londinense "The Times" donde aparecía dicho Cuento que se ha convertido en una historia tradicional de la Navidad inglesa. 
La autora es la periodista inglesa Jeanette Winterson.
(La traducción y adaptación es nuestra).


                           El León, el Unicornio y Yo
                                                                                           Angel de Ana Catalina
Antes de que "sucediera", un Ángel puso en fila a todos los animales.
Porque este Ángel tenía la lista completa del Arca de Noé.
Muchos fueron eliminados de inmediato -como las arañas, los monos, los osos, las ballenas, las culebras-

Estaba claro que para calificar era necesario tener cuatro patas en la tierra.
Eso condujo a una seria competencia entre tigres, caballos, venados con cuernos que parecían ramas de un bosque desconocido, una zebra pintada de negro y blanco como un argumento.
El elefante era muy grande, perros y gatos muy pequeños, el hipopótamo no era de fiar.
La jirafa un rompecabezas de grafiti.  Al camello lo necesitaban en otro sitio.
Después de mucho tiempo quedamos nosotros tres
El León, el Unicornio y Yo.

.

El León contestó primero a las preguntas
Situacion actual? -Rey de la selva-.
Historia previa? -Trabajé con Hércules y Sansón también con Daniel en la cueva de los leones-
Fuerzas especiales? -Fuerza especial-
Flaquezas? -Ninguna-

El Ángel escribió.



Luego habló el Unicornio. 
Situación actual? -Bestia mitológica-
Historia previa? -En hebreo soy re'em la criatura que no puede ser domesticada-

Fuerzas especiales? -Conocido por ser bueno con las virgenes-
Flaquezas? -Tendencia a desaparecer- 
El Ángel escribió.


Burro

Luego fué mi turno.
-El va a hablar como un burro- dijo el león.
Lo hice. Lo soy. Un propio burro.

Posición actual? -Pobre burro-.
Historia previa? -Torpe-.

Fuerzas especiales? -Puedo cargar cualquier cosa  a cualquier parte-
Flaquezas? -No soy bello, ni bien educado, ni importante, ni  tomado en cuenta, no he ganado premios y rebuzno- 
El Ángel escribio, escribió y escribió.

Después el Ángel nos hizo la pregunta decisiva.

Pueden decir en una frase porqué se consideran buenos para el empleo?

El León habló primero.
¡Si El va a ser el Rey del mundo debería ser cargado por el rey de los animales!
El Unicornio dijo.

¡Si El va a ser el Misterio del mundo debería ser cargado por el más misterioso de los animales!
Yo dije.  ¡Bueno... si El va a cargar todos los pesos del mundo
mejor lo cargo yo!





Y así fué como me encontré trotando tranquilamente hacia el pueblo de Belén a través del desierto rojo, el cielo enrollado como un trapo negro en una cabeza y con una mujer embarazada y cansada, durmiéndose en mi lomo.

Ah! pero ese era un pueblo oxidado, mohoso y polvoriento, sucio, oscuro y feo con su gente mal hablada y ruidosa aprovechando para comprar y vender, para hablar de dinero mientras hubiera gente que comprara y antes de que comenzaran a ponerse las cosas mal.


Cuando llegamos a la posada mi amo José quien era un optimista tocó a la puerta. El posadero abrió.  -No hay posada- dijo el hombre.
-Sólo para mi esposa- dijo José

- espera un niño esta noche-
-Tendrá que nacer a la luz de las estrellas- contestó cerrando la puerta. 
José puso un pié en la puerta.

-Usted cree que no es en serio- dijo el dueño de la posada apuntando hacia el piso donde cinco infantes dormían.  José asintió y cuando estaba a punto de irse le dijo el hombre -vaya a los establos a ver que encuentra-.


 Ahora los animales que debían de saber que algo extraño iba a pasar -porque los animales siempre saben cuando algo extraño va a suceder- murmuraban entre ellos.
 
El buey había visto una estrella brillando y cada vez más y más brillante y el camello que tenía un mensaje de su hermano que  trabajaba para un rey decía que esa noche unos Reyes viajaban hacia Belén.


                          

Maria y José y yo seguimos nuestro camino hacia los establos 
abarrotados. Olía a sudor, estiercol y trigo seco.  Yo tenía hambre.
Inmediatamente José amontonó un poco de paja y la cubrió con un trapo que sacó de su morral y salió al pozo a llenar de agua su botella de cuero y porque era un hombre bueno les trajo agua fresca a los cansados y acalorados animales.
María estaba contenta de tener el calor de los animales. Se durmió un rato.
 Cuando me descargaron de mis pesos José me puso afuera para
que comiera.


        

El tiempo era frío y el viento cortaba.  Las estrellas brillaban como campanas, el cielo oscuro mostraba una luna nueva y los campos más allá del pueblo eran visibles bajo esa luna pero sólo como un sueño es visible a alguien que duerme y no a alguien que está despierto.

-Algo pasará esta noche- dijo el buey -lo siento en mis hombros-

-Yo lo huelo- dijo el perro. El caballo levantó sus orejas y miró hacia arriba. 
Yo seguí comiendo porque estaba hambriento.  Comiendo como solamente un burro puede comer vi la luz reflejarse en mis cascos y el cambio de gris a brillante en los parchos de tierra alrededor del establo.
Yo no miré hacia arriba, la parte de atrás de la posada estaba oscura y fea pero el establo brillaba.

                                            

Dos criaturas en atavíos brillantes estaban sentadas en las tejas rodadas sus pies limpios y desnudos, sus cabellos flotando como un río rápido, cada uno llevaba una trompeta colgada en la espalda.

Encima de ellos había una estrella tan cercana que parecía que ya iba a partir el techo en dos y a acunar su luz en los carcomidos
alrededores, haciendo brillar las rendijas de manera que el establo y su estrella se soldaban juntos, heno, estiercol y...

¡Otro Mundo!.

Hubo una gran conmoción y tres camellos llenos de joyas y muy bien cepillados pararon llenos de vapor en el patio.

A una orden se arrodillaron y los Reyes que los cabalgaban  desempacaron cada uno una preciosa caja de gran valor.

                                 
En medio de esta luz y movimiento yo troté cuidadosamente a través de la puertica y seguí mi camino pasando cerca de otros animales hacia donde estaba José arrodillado al lado de María.

¡Hubo un silencio que se movió como agua y un grito como de vida!.  ¡Era vida sangrienta y cruda y húmeda y vaporosa en el frío como nuestros alientos!. El Bebé tenía su cara apretada y sus ojos cerrados y la mano de José era más grande que la  espalda del Bebé.

                             
¡De súbito resonaron las trompetas que hicieron saltar el techo del establo!.





















Miré hacia arriba y vi los pies de los Ángeles empujando el techo roto con sus cuerpos tensos en las orillas del pesebre armando el comienzo de algo.

Yo no se que palabras decir pero comienzos y fines están conectados el uno en otro como alas de Ángeles.
 


Eché mi cabeza hacia atrás y rebuzné y
rebuzné para acompañar las trompetas.

Mi naríz estaba tan alta y el techo tan bajo que los pies del Ángel me tocaban mientras yo cantaba.
 
Los Reyes entraron, se arrodillaron y uno de ellos el más joven comenzó a llorar.


Entonces cuatro pastores vestidos con pieles de ovejas y oliendo a ovejas vinieron con un poco de cordero caliente y lo pusieron en una pequeña vasija de madera y José alimentó a María recostada contra él con el Bebé en su túnica, su cuerpito hacía brillar el cuerpo de ella de manera que hasta en ese oro que eran los Ángeles y la plata que eran las estrellas del Cielo, el Bebé tenía más brillo.
Lo limpiaron, lo vistieron, lo colocaron en el pesebre.

                 

En algún momento de la noche el León entró cuidadosamente e inclinó la cabeza.
En otro momento de la noche a través de un espacio en la pared no más grande que el pensamiento, entró el Unicornio y tocó al Bebé con su cuerno.

Llegó la mañana. Un tipo de mañana de estirada, de arrastrar los pies, de bostezos y carraspeo.
Yo salí y otros animales dijeron:
-mírale la naríz al burro qué habrá comido?- Yo trataba de mirarme la naríz pero no veía nada extraño.

El pueblo despertaba y las noticias susurradas eran de que algo maravilloso estaba sucediendo.
El dueño de la posada fué el primero en traer noticias.
-El rey Herodes viene a Belén, qué cumplido, qué honor, ese debe ser el significado de la estrella-
Y la gente describía el portento ¡Ángeles en el techo del establo!


                                  

Los tres Reyes  se habían ido antes del amanecer aconsejados en un extraño sueño de regresar por otra ruta.
Yo había visto esos dromedarios moviéndose como música hacia los campos donde los pastores estaban ya prendiendo los fuegos mañaneros.

No había nada que explicara la noche pasada excepto tres cajas preciosas, un hueco en el techo donde los Ángeles habían colgado sus pies en el borde del tiempo y el hecho de que la puerta del establo había explotado.

José pagó la puerta con una pieza de oro de la caja y le enseñó al dueño su Bebé y hablaron sobre la Estrella vista en el Este y el posadero dió su opinión jactándose de Herodes y hablando otras tonterías sobre Ángeles y yo aparecí a la vuelta de la esquina con mi naríz por delante.
-Bueno no lo creo- dijo José.

La verdad es que cuando el pie del Ángel se aposentó en mi naríz mientras yo rebuznaba, mi naríz se había convertido en algo como una trompeta que proclamaba ¡Otro Mundo!

                

No esperamos a Herodes nos fuimos a Egipto y no le dijimos a nadie donde habíamos estado. Cargué a María y a Su Niño muchos días y noches hacia su seguridad.

A veces, cuando el cielo es muy claro y frío y yo he hecho mi viaje diario y me paro medio despierto y medio dormido en el calor de mi establo, me parece ver la forma de una trompeta colgando de las estrellas y levanto la voz y rebuzno y rebuzno en memoria, en celebración, en agradecimiento por todo lo que está aquí abajo y todo lo que está escondido en otros sitios y en ¡Otro Mundo...!

                 

                                   

¡La Estrella de Belén les acompañe y guíe en todo momento!
¡El Niño Dios les conceda toda clases de Bendiciones en esta Navidad y en el próximo Año 2012!